08 octubre 2010

Vuelta a las aulas

"Hijo, estudia para que mañana tengas un trabajo decente". La lógica dice, los expertos subrayan y la estadística demuestra lo certero de este consejo tan repetido por padres y profesores. A mayor nivel de estudios, mayor protección contra el paro. Los universitarios recién licenciados -que habitualmente soportaban las mayores tasas de desempleo después de los que se quedaron en la ESO- son ahora los que mejor capean la situación, con un paro del 19,4% frente al 52,1% que sufren los que solo tienen la educación obligatoria, según muestra la última encuesta de población activa (EPA).

Este valor asumido se ha aliado con el paro, los salarios bajos y el empeoramiento de las condiciones laborales para devolver a las aulas a miles de jóvenes que las dejaron de forma prematura al calor de un mercado laboral en alza. El fenómeno no sorprende a los expertos. Josep Oliver, catedrático de Economía Aplicada de la Universidad Autónoma de Barcelona, recuerda que "hay una relación muy directa entre el abandono escolar y el crecimiento", de manera que, cuando "las condiciones del mercado de trabajo empeoran, el coste de oportunidad de seguir estudiando cae porque la alternativa es el paro". José María Peiró, catedrático de Psicología Social de la Universidad de Valencia, subraya que, además de una menor tasa de paro, los más formados también tienen "mejores salarios y una mayor proyección". Miguel Soler, director general de FP, recomienda vivamente formarse a los que no lo hicieron en su día porque "el 85% de los puestos de trabajo que se ofrecerán en la OCDE en 2020 serán para personas cualificadas". Volver a clase sí, concluyen los especialistas consultados, pero con cabeza y a "una formación estratégica, planificada, exigente y de calidad".

Muy consciente de esta situación, Víctor Feito, madrileño de 21 años, ha retornado a 2º de Bachillerato después de tres años de parón. "Dejé el instituto porque no estaba estudiando y, antes que perder el tiempo, prefería trabajar", explica. Pensaba que "sin estudios y echando horas podía ganar más" que su madre, "que lleva 15 años de administrativa", porque así veía que era en los años de bonanza. Encontró trabajo en una pollería y, aunque "por tres euros no llegaba a los mil", esperaba "subir en pocos años". Pero la crisis barrió sus expectativas y se dio cuenta de que "a los 35 iba a estar igual o peor". Por eso ha retomado el curso para después hacer Magisterio Musical -canta en un grupo-, un módulo en Sonido o Empresariales. "Sé que cuando acabe también trabajaré como un mulo y probablemente también ganaré mil euros pero haré algo que me guste y con más futuro", dice.

El mismo camino ha emprendido David Pérez, que con 21 años comparte aula con chicos de 17 en 2º de Bachillerato en Andújar (Jaén). Al terminar la ESO y "por flojera intelectual", un módulo de FP lo llevó al mercado laboral. "Estuve tres años trabajando de administrativo por 800 euros hasta que desperté del letargo. Con la coyuntura económica que atraviesa España o hago algo bueno o no voy a ningún sitio", razona. Cuando le preguntan si cree que ha perdido el tiempo, responde citando a Machado, todo pasa y todo queda. "Mi movimiento hay que verlo con gafas de largo plazo, si no, no se entiende", agrega.

En este curso se ha registrado la mayor tasa de escolarización de la historia y el tercer aumento consecutivo de alumnos en enseñanzas no universitarias tras 15 años de caída. Hay 140.736 chicos más en clase a pesar de que la población joven ha caído (son casi 59.000 alumnos de 15 a 19 menos que hace tres años). Suben los estudiantes de Bachillerato (9.244 más) y mucho más los que optan por la Formación Profesional (34.452 más), aunque siguen siendo menos que los bachilleres cuando la media europea es justo al revés.

Lo grave es que muchos se quedan a las puertas de la FP por falta de plazas. Se desconoce el número exacto -imposible de calcular, dicen en Educación-, pero los expertos sostienen que son 40.000 al año. Alejandro Martín, de 25 años y de Fuenlabrada (Madrid), sí ha entrado. Estudia un módulo de grado medio en carrocería. "Trabajo no me va a faltar, para golpes siempre va a haber dinero porque paga el seguro", espera. Llevaba cinco años fuera del sistema educativo. "Lo dejé porque era triplitidor", confiesa. Su periplo laboral se resume en dependiente de dos tiendas de telefonía y teleoperador. "Con 20 años, 900 euros dan para mucho pero después ya no porque quieres hipoteca, coche, hijos...". En febrero le despidieron y lo tuvo claro: "O estudio o de aquí a unos años voy a estar en la misma miseria porque la economía no va a mejorar. Quiero un título para aspirar a más, para tener más".

Aún más lejos, a la universidad, apunta Jaime Rivero Lara, de 29 años y de Sanlúcar de Barrameda (Cádiz). Tras la ESO, hizo un módulo de Electricidad y se pasó diez años "trotando" de "trabajillo en trabajillo": camarero, descargando camiones, haciendo rejas de hierro, puliendo suelos en obra nueva... Este último no le "gustaba nada" pero le duró siete años, los que necesitó para pagar un coche que le pesaba como una losa. Pronto supo que sus 1.300 euros eran "pan para hoy y hambre para mañana" porque "el ladrillo iba a explotar". Aconsejado por su novia y amigos, todos con carrera, decidió dejarlo cuando "ya rodaban cabezas". Acaba de entrar en Ingeniería de Minas tras realizar un módulo en Delineación. "Me he informado, es bonito y no me faltará trabajo", vaticina. Jaime es uno de los 1,6 millones de matriculados en la universidad, un 10% más.

Ante estos números, una "derivada posible" que teme José García Montalvo, catedrático de Economía de la Universidad Pompeu-Fabra, es que se acentúe la sobrecualificación, que en España afecta al 44% de los universitarios de entre 25 y 29 años frente a la media del 23% de los países desarrollados, según la OCDE. Por eso, pide a los jóvenes que se informen sobre salidas y salarios antes de decidirse por la universidad. Para Francesc Pedró, analista del Centro para la Investigacion Educativa de la OCDE, la clave también es que "se formen según las necesidades del mercado a medio plazo", máxime cuando el país aspira a un cambio de modelo económico. También es importante que el aumento de la demanda en FP no sea un "movimiento coyuntural" sino que "se consolide". Otro peligro del que advierte Peiró es que el esfuerzo de los jóvenes, si no salimos pronto de la crisis, se traduzca en nada. "La cualificación per se no hace milagros, si un país no tiene actividad, no renueva sus estructuras productivas y no genera empleo, habrá desempleados sea cual sea su nivel de formación".

fuente: Elpais

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